“Para crear, antes hay que destruir”

Para Ti

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Es el alma creativa detrás de todo un universo de colores y fantasía. Una niña grande, que llena el mundo del diseño con obras divertidas, alegres, modernas. Desde su destape en los años ’80, Agatha Ruiz de la Prada (49) se destacó por tener un lenguaje propio. La diseñadora española impuso su estilo desenfadado y una visión única de la moda. Al poco tiempo fue por más: Agatha se le animó a la moda infantil, se convirtió en suceso por sus accesorios, logró imponerse en la decoración y arrasar con el paisajismo urbano. En la cima del éxito, la española acaba de sumar una nueva creación a sus fragancias –Flor, Agua, Corazón y Beso–, con la invención de Oh La La! inspirada en la ‘Nueva Mujer Agatha’.“Un perfume un poquito más joven”, explicó por teléfono a Para Ti. Desde su casa de veraneo en Mallorca, la diseñadora contó cómo, más que una moda, logró establecer una filosofía de vida: “Los platos, los cuchillitos, los vasos, los cubiertos que uso, mi bañador, mi pijama... Todo lo que tengo y uso es de mi marca. Me daría vergüenza andar vestida de otra cosa, sería como si me disfrazara. Agathizar es una cosa positiva”, asegura.

¿Cómo lo describirías? No es fácil. No te creas que es llegar a un sitio y poner dos flores o tres corazones... Se trata de imponer tu estilo. El mundo de los decoradores, por ejemplo, es muy difícil. También tienes sitios feos donde tienes que empezar por una base importante: destruir para crear. Me dedico a hacer algo creativo y es así: para crear algo, tienes que destruir algo antes. Y, en mi caso, es lo ya establecido.

¿Cuándo detectaste que tenías un estilo diferente al resto? Desde siempre. Ya de pequeña me repetían el refrán ‘Genio y figura hasta la sepultura’. Además, ¡si hubieras visto mi casa! Era muy diferente, es decir, mi padre era arquitecto –uno muy vanguardista, moderno– y vivíamos entre Madrid y Barcelona. Jamás llevé lo que se dice una infancia tradicional... Y, en un principio, llamarme Agatha ya era una guerra pesadísima. No me gustaba nada de nada, porque era muy diferente. Y, de pequeña, lo que más te apetece es ser igual que los demás ya que cuando no lo eres, sufres. Recién de grande te das cuenta de que las cosas se pueden dar vuelta y que las cosas malas –ser distinta en este caso– se tornan buenas.

¿Qué cosas influenciaron tus diseños? Sin dudas, el uniforme escolar. Yo era muy quedada en el colegio, y es que ¡entré muy mayor! Mi madre no trabajaba y se aburría mucho, así es que me llevó tardísimo al colegio –a los seis años, casi siete– y la escuela me espantó. No me gustó nada. Creo que porque no me gustaba el uniforme, me picaba y me hacía estar muerta de frío. Puros recuerdos negativos. El uniforme de esa época me hizo darme cuenta de lo importante que es sentirte bien vestido para ser feliz. Y tu idea de un momento feliz es... Yo lo soy con muy poco. Con estar en mi cuarto con mi libro, cómoda y solita me basto. Soy una persona con muchísimos amigos, pero no soy una ‘persona de grupo’. Me gusta estar con gente, me encanta tener una amiga de 98 años y una de 12. Una rica y una muy pobre. No me gusta que las cosas sean de un solo tamiz, ni soy de ese tipo de mujeres a las que les gusta tener a sus hijos al mismo tiempo, que se casan al mismo tiempo... Ese estilo de mujer y de vida nunca me simpatizó.

¿Qué clase de mujer de negocios sos? Soy malísima empresaria. Soy como ‘la cuenta de la vieja’ (N. de la R.: cálculos simples paso a paso), que dice que apuntas lo que tienes, lo que entra y lo que sale... No me gusta tener deudas y trato de tener sentido común, así es que no tengo nada que no sea mío. Es una vergüenza que no me maneje mejor, pero soy feliz así. Disfruto más con mi trabajo, yendo a mis tiendas y conociendo de cerca a mis clientes. Aunque hoy no sé si es mejor o peor que vaya porque, cada vez que me meto ¡es un jaleo! y las vendedoras la pasan mal. Sin embargo, siempre voy en diciembre, cuando las tiendas no cierran por las compras navideñas. Es importante demostrarles a mis clientes que pienso en ellos.

Con tantas multinacionales, ¿no consideraste asociarte y delegar tu empresa a otras manos? Me gustaría, sueño con que alguien venga y me lo ofrezca... Es un poco el sueño del príncipe azul. Igual, siempre pienso que voy a dar el gran salto, pero luego me doy cuenta de que tengo un grado de libertad genial así como estoy. Que hago lo que me da la gana. No crezco mucho, pero tampoco la paso mal. Y, con esta crisis, ¿qué haría si tuviera 500 tiendas? ¡Estaría en la cárcel! –risas–.

¿Qué otros amigos tenés en el mundo de la moda? En España, soy amiga de casi todos. Aquí es de buena educación ir a los desfiles de los demás. ¡En Italia nunca van! Pero aquí es como una cosa educada. Milán, París... la verdad es que el chollo (N. de la R.: ganga) del siglo siempre fue ser diseñador y francés. En cambio, si eres de Madrid, de Barcelona o de Buenos Aires siempre la tienes más difícil... A nosotros no nos va la competencia, nos gusta apoyarnos.

¿Cómo ves la moda hoy? Creo que es el año de la supervivencia y eso a mí me hace mucha emoción: ver cómo sobrevivimos. Es que hace un año hablábamos de ‘proyectos’, ahora de ‘llegar a fin de año’. Son épocas duras pero interesantes, estamos un poco como cuando empecé mi carrera. Ante una crisis se empieza a trabajar todo muchísimo más, se trata de intentarlo todo. En España, llevábamos veinte años fantásticos, pero no por eso se debe olvidar el pasado. Hay gente que se lo ha olvidado, pero yo me acuerdo de las subidas y de las bajadas.

POLITICAMENTE INCORRECTA. Agatha Ruiz de la Prada se crió entre la crème de la crème española como miembro (por partida doble) de la nobleza. El año pasado la ley ratificó sus derechos a los títulos de Marquesa de Castelldosrius y Baronesa de Santa Pau por sobre los de parientes varones, aunque Agatha confiesa que “el litigio engorroso aún se mantiene”. Optimista por naturaleza, la diseñadora asegura que, para vivir, elige ser “una persona positiva y feliz”. Afirma que“hay muchos libros sobre el tema de la felicidad y de cómo ser una persona feliz ¡y por algo es! Yo intento serlo –y lo intento mucho– porque sé que no es fácil”, dice desde su casa de veraneo en Mallorca. Cuenta que está de vacaciones “cerca del mar, desde donde estoy viendo pasar los barquitos” y que es en estos momentos donde “baja un poco la guardia”. “Me encanta estar en casa, estoy muchísimo. Soy hogareña, no sé cocinar, ¡aunque como muchísimo!”, dice.

Un poco de relax y de vida en familia junto a su marido, Pedro J. Ramírez –director del diario El Mundo, de Madrid y quien atendió personalmente el llamado telefónico desde Buenos Aires– y para ponerse al día con sus hijos Tristán (22) y Cósima Oliva (18) a pesar de que “uno trabaja y la otra está estudiando en una universidad americana”, cuenta.

¿Cómo es la relación con una madre no convencional como vos? Esta es la época en que los niños empiezan a ser mayores y a trabajar. Un período del que se podría escribir mucho más de lo que hoy en día hay en el mercado. ¡No hay libros sobre cuándo tus hijos empiezan a trabajar! Te diría que ahora mismo están en la etapa de matar al padre.

¿Les atrae la moda? Les gusta y saben. Les encantan los colores y tienen un gusto súper bien. A ellos les divierten las cosas que me divierten, pero lo intentan ocultar. En unos días te vamos a ver por nuestro país donde vas a presentar tu último perfume y a donar un mural a la Ciudad de Buenos Aires... Llevo soñando con la visita a la Argentina desde hace 20 años. ¡Aún no entiendo cómo nunca llegué, las ganas que tengo! Estoy con unas expectativas brutales, y es que una íntima amiga mía se casó con un argentino y siempre me dan ganas de conocer el lugar. Cada vez que lo intento, siempre pasa algo. Estoy ansiosa.

¿Qué esperás de la visita? Mira, Buenos Aires y Madrid tienen una relación mágica –aquí la gente está fascinada con ustedes–. Pedro quedó entusiasmado y como loco con la Argentina. Serán pocos días, pero ya me estoy preparando. Mi sueño es conocer el campo y los glaciares, pero también me apetece conocer todo, desde los tangos y las librerías a los teatros y las comidas. Estoy feliz y ansiosa, ¿nos vemos ahí?

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smile
Rocket

¿Estoy confundido? Ayuda !? - 24 de noviembre de 2009, 12:21 PM

ANSWER&QUESTION!

¿como llevar una mujer a la cama? - 24 de noviembre de 2009, 12:20 PM

Carlos 'Sujeto' ♡

¿Que es lo que nos hace falta escuchar? - 24 de noviembre de 2009, 12:10 PM

Maca

¿Ayudaa hombrees, necesito su exlusiva ayudaa? - 24 de noviembre de 2009, 10:49 AM

April

¿Cómo se llama esta peli? - 24 de noviembre de 2009, 10:33 AM

f@br1

¿el reggaeton esta pasando de moda? - 24 de noviembre de 2009, 10:09 AM